miércoles, 30 de octubre de 2013

EL NARRADOR: LA LEYENDA DE LA NIÑA ENCANTADA

Para colorear un poco nuestro blog hemos decidido sumar una sección llamada "EL NARRADOR" en la cual publicaremos sucesos históricos, cuentos, historias antiguas y, como lo que nos ocupa hoy, leyendas. En esta oportunidad traemos una leyenda mendocina que habla de nuestra tierra, de nuestros indios y de una historia de amor. Esperamos que la disfruten y nos dejen su comentario. Aquí va.



LA LEYENDA DE LA NIÑA ENCANTADA




Desde ese momento en que cruzó su mirada mansa y bella con sus ojos pícaros y chispeantes, en ese instante su alma se hizo un único soplo con la de él. Ella, de sangre real, él un integrante más de la tribu enemiga. Porque Elcha, la bella princesa, pertenecía a la comunidad mapuche que estaba mortalmente enfrentada con la de aquel muchacho vivaz y solícito. Y se amaron desde entonces.  Sus almas se unieron, sus cuerpos estallaron en los colores fuertes de la pasión; sus bocas se llenaron de esos besos cálidos, límpidos como un cielo veraniego en aquellas heredades malargüinas que fueron testigo de su apasionado amor.
Pero no hay felicidad completa en este mundo. Se cuela como el agua entre las manos, se escabulle como un torrente montaña abajo. Y fue así que en medio de aquel idilio, la bruja de la tribu de Elcha, propuso a la pareja real, casar inmediatamente a Elcha con uno de los hijos del Cacique enemigo, para sellar de esa manera un pacto de sangre y evitar la guerra entre tribus y el bochorno. El jefe contrincante aceptó la alianza.
No se sabe cómo, pero el plebeyo se enteró de los planes urdidos, así que buscó a Elcha y juntos decidieron escapar. Y allá partieron, montados en veloces corceles que rajaron la noche con sus relinchos, mientras la luna les pintaba los lomos de acuarelas nocturnas. No tardaron mucho en enterarse los caciques y mandaron a sus hombres a buscarlos. Era noche de tormenta, tonante, con el agua de la lluvia helada abofeteando sus rostros tensos. Al frente, iba la maléfica bruja, imprecando a los dioses de las tinieblas y arengando a la tropa.
Los amantes se encontraron de pronto con el fin de la huella. Ante ellos se abría un tenebroso precipicio. Miraron hacia atrás y la luz de un relámpago furioso iluminó a los que querían capturarlos. Entonces no lo dudaron, Elcha se arrojó a la laguna que había al final del precipicio seguida por su amante. La bruja trató de impedir que lo hiciera, pero solo tuvo el tiempo suficiente para frenarse ante la cornisa, tras lo cual un rayo vindicador le cayó de plano, petrificándola para siempre. Cuando el resto de los hombres de la caravana se acercaron temerosos al hueco del precipicio, alcanzaron a ver reflejada a la bella Princesa en el espejo de agua.
Desde entonces, en ese lugar malargüino, se puede ver a Elcha en la laguna y a la bruja petrificada. Por eso los lugareños dieron en llamar al sitio “la laguna de la Niña encantada”.
Nota: “Elcha” significa en lengua mapuche “espejo”.

ALEJANDRO CRUZ (EL NARRADOR)

6 comentarios:

  1. Al fin mi amigo Alejandro Cruz, tiene la posibilidad de regalarnos sus narraciones, Gracias Agendalo por darle un espacio y buen comienzo para Ustedes, SALUD!

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  2. Que linda historia ! Me encantó, felicitaciónes al.Narrador !

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  3. Tuve el placer de conocerlo, un lugar hermoso escondido detrás de las montañas, como escondido igual que un cuento.. Una hermosura sin dudas

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  4. Tuve el placer de conocerlo, un lugar hermoso escondido detrás de las montañas, como escondido igual que un cuento.. Una hermosura sin dudas

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