lunes, 17 de marzo de 2014

MITOS Y LEYENDAS ARGENTINAS



MARIANA LA INDÍGENA (leyenda de San Juan)
Esta antigua leyenda sanjuanina cuenta que Mariana era un hermosa india que de vez en cuando aparecía por el pueblo, pero que nadie sabía dónde vivía. Ella no hablaba con nadie, llegaba al poblado y vendía unas pepitas de oro que traía en una bolsa. Luego se marchaba silenciosa.
Esta actitud sumada a que en el pueblo desconocían de donde venia y hacia donde iba, hicieron que fuese creándose un misterio en torno a ella. Unas mujeres dijeron que la habían visto hablando con los animales, pero los hombres no les creyeron. Inclusive, dicen que un campesino se atrevió a preguntarle de dónde sacaba las pepitas de oro y que ella respondió.
- de un pocito y apuró su paso.

Retrato Indígena  (Galería Piedad Hoyos)
Para descansar, se recostaba a la sombra de un árbol que parecía haber elegido con ese fin, porque era siempre el mismo. Se alimentaba de frutas silvestres.
Una noche, unos bandidos que la habían estado vigilando con el propósito de robarle el oro, la sorprendieron dormida debajo del árbol e intentaron tomarla por asalto pero, de la nada, un enorme perro con ojos que lanzaban fuego, se abalanzó sobre el grupo hasta espantarlos.
Dicen que el mismo grupo, tomando más precauciones, decidió seguirla para descubrir de dónde provenía el oro.  La leyenda cuenta que se internaron en el cerro y que nunca más aparecieron.
El nombre del departamento de Pocitos (San Juan) tiene su origen en esta leyenda. Al parecer, fue allí que la india habló con el campesino y le dijo de dónde sacaba el oro.
Literatura Argentina- Juan B. Ambrosetti
 

viernes, 14 de marzo de 2014

MITOS Y LEYENDAS ARGENTINAS



La Leyenda es el eslabón que une la prehistoria con la Historia misma. Y en verdad, la historia del hombre en su período nebuloso no es más que una sucesión de leyendas. Cada vez que el ser humano se encontró ante enigmas indescifrables o simplemente ante hechos inexplicables, buscó en la fantasía el origen y desenlace del enigma, de acuerdo a su sensibilidad, psicología y mentalidad. La leyenda es la reacción del hombre ante lo inexplicable
(Lázaro Flury - Prof. de Folklore - Investigación Folklórica)



PUENTE DEL INCA (leyenda de Mendoza)
Una vez hubo un inca sumamente generoso; amaba a su gente deseando para todos un imperio rico y soberano. Se preocupaba por igual de los proble­mas de la vida diaria como de salir a recorrer su territorio de un extremo a otro, tratando de conquistar nuevas tierras. Para continuar con la tradición de sus antepasados jamás invadía un territorio a la fuerza. Primero invitaba a los pobladores a formar parte de sus dominios; a cambio ofrecía enseñarles a sembrar y aseguraba que nunca les faltaría tierra ni comida. De esta manera, casi nunca era necesario luchar. Un día el inca cayó gravemente enfermo. Ni los sacerdotes ni los hechiceros pudieron descubrir de cuál mal se trataba; el hijo de Inti (Inti es el dios Sol) se agravaba cada vez más y todos temieron por su vida.
Hasta que una tarde, los chasquis que corrían velozmente de una posta a otra y transmitían las noticias de pueblo en pueblo, avisaron a los servidores del inca, que en el Sur existía el remedio que podría curado. Inmediatamente, comenzaron los preparativos para la travesía a lo largo de la cordillera y cuando todo quedó listo, partieron desde Cuzco, capital del Imperio, en busca del tan preciado remedio. Una de las cosas que más enorgullecía a los incas, eran los caminos de piedras que se extendían en todo su territorio. Por ellos anduvieron atravesando valles y montañas; cuando llegaba la noche, acampaban alrededor de las posadas que se levantaban a los costados del camino. Adentro de la posada descansaba el inca para reponer sus fuerzas. No se desalentaron en ningún momento a pesar de la dura y larga travesía; una esperanza mucho más fuerte que todo eso los alentaba e incitaba a seguir adelante. Querían mucho a su monarca y deseaban fervientemente que recuperara la salud lo antes posible. Continuaron la marcha por muchos días hasta que por fin, encon­traron el nacimiento de un río que corría paralelo al camino y siguieron en esa dirección. Las aguas bajaban torrencialmente y levantaban nubes de finísimas gotas al estrellarse contra las rocas y el ruido de la turbulenta corriente quebraba el silencio de la imponente cordillera. Los peregrinos siguieron su camino hasta llegar a un punto donde el río cambió su curso en una pronunciada curva al Este, cerrándoles el paso. Ahí, su caudal era mucho más profundo y su torrente hacía imposible el cruce a la otra orilla.


Hicieron un alto y acamparon decididos a buscar un lugar por dónde poder atravesar. Fue así que formaron grupos dirigidos por un guía y se turnaron; mientras unos descansaban otros recorrían la zona tratando de encontrar el paso. Desgraciadamente no tuvieron suerte y los grupos volvían cada vez más desalentados de sus expediciones, hasta que por fin se dieron por vencidos y formaron un consejo para decidir qué se haría y después de muchas discusiones y cambios de ideas, llegaron a la triste conclusión de que debían volver. Abatidos, pensaron que su monarca, cansado por el viaje, no podría resistir el regreso y era probable que no volviera a ver a su querido Cuzco.
Se dispusieron a pasar la noche en ese lugar, para iniciar al otro día el retorno. Rodearon al inca tratando de estar más juntos y unidos que nunca, como para darse entre sí, el valor y la fuerza que necesitaban para volver y como para protegerse de esa gran pena que los invadía en cada momento. Mientras tanto, Inti, que ya se estaba por ocultar en el horizonte, vio lo que ocurría. La hazaña que los incas habían sido capaces de realizar por amor a su monarca, no escapó a la vista del dios y quiso premiar el fervor de este grupo abnegado de súbditos. Entonces consultó con Mama Quilla, la Luna, y entre los dos decidieron ayudarlos inmediatamente. Al amanecer del día siguiente, los incas, entre dormidos y despiertos, vieron azorados frente a ellos un ancho puente tendido que les señalaba el camino. Los dioses lo habían construido para que pudieran pasar. y así, llenos de alegría, reanudaron la marcha con nuevas esperanzas.
Tuvieron mucho que andar todavía y el inca se agravaba más y más, ya ni siquiera abría los ojos para observar a su gente, como lo hacía antes; ninguna palabra volvió a salir de su boca y dormitaba permanentemente. Obligados a hacer muchos altos en el camino porque se fatigaba con facilidad, la marcha se hizo más lenta y penosa, pero no desfalle­cieron en ningún momento.
Por fin llegaron al lugar indicado; de inmediato se distribuyeron las tareas, mientras unos buscaban las hierbas medicinales, otros construyeron una gran tienda para alojar a su monarca e instalar todo lo necesario para su curación. No fue en vano todo el extraordinario esfuerzo que le dedicaron; en poco tiempo empezó a mejorar para alegría de todos. Entonces emprendieron el regreso entre cantos y oraciones de agradecimientos a sus dioses. Los chasquis corrieron velozmente delante de ellos y llevaron la buena nueva. Todo el pueblo los esperó ansioso y preparó grandes festejos en su honor. Los templos se vieron resplandecientes, ya listos para ceremonias y ritos.
El inca entró en la capital, totalmente repuesto; su pueblo lo saludó con cariño y lo acompañó hasta su morada. Poco tiempo después, el hijo de Inti volvió a reinar en el Imperio. Desde entonces, al noroeste de la provincia de Mendoza, donde pasa el río Las Cuevas, el mismo que interrumpió el paso de los peregrinos, se levanta el Puente del Inca que unió las dos orillas y debajo de su arco siguen pasando torrencialmente las aguas del río andino.

Literatura Argentina- Juan B. Ambrosetti

FUENTE: http://www.folkloretradiciones.com.ar/superstic_leyendas/

jueves, 13 de marzo de 2014

AGENDALOMZA: La Vendimia de los actores: Preparate para llenar la bodega con el Flaco Suárez

Sábado 15 y domingo 16 de marzo. Entre las actividades de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2014 se presentará el espectáculo teatral de creación colectiva “Hay que llenar la bodega” por el grupo "De Sol a Sol Teatro", en el Teatro Pulgarcito.
Desde hace un año, el elenco integrado por 30 actores jóvenes de la Escuela de Teatro de la UNCuyo se han preparado y ellos mismos actúan, cantan y bailan danzas folclóricas para ésta puesta en escena donde el espectador participa en forma activa.
La historia basada en relatos de Enore De Monte, viñatero y gran trabajador de Bowen (Gral. Alvear) narra entre humor y lágrimas los problemas de los viñateros que se vieron obligados a vender sus pequeñas bodegas artesanales frente al avance inexorable del “progreso”.
La obra cuenta con la actuación especial de Domingo "Chicho" Vargas y de Ernesto Suárez, quien está también a cargo de la Dirección. Se presentará solamente los días sábado 15 y domingo 16 de marzo, en el Teatro Pulgarcito del Parque General San Martín. La entrada es libre y gratuita.
"HAY QUE LLENAR LA BODEGA"
Creación colectiva
"Varias veces charlamos con Énore De Monte, varias veces también trabajé en la cosecha. Énore una vez, en su Bowen querido me contó de lo imposible que era para él conseguir un préstamo en un banco, que cuando iba a la ciudad por el tema nadie lo entendía, también me contó que cuando andaba mal se abrazaba a un carolino que él plantó y sentía que éste lo calmaba.
Se nos fue el amigo, con más de ochenta años, trabajando la tierra hasta último momento y la finca quedó casi abandonada. Pero por suerte hoy Sonia su hija ha vuelto al lugar y planea que la bodeguita vuelva a vivir. A él y a otros tantos que tuvieron un sueño así, va dedicada esta historia vendimial."
Ernesto Suárez

http://www.agendalomza.com 

AGENDALOMZA: Música Clásica por los Caminos del Vino

http://eventos.mendoza.gov.ar